Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

lunes, 31 de agosto de 2009

Red Bourbon (3)

III


El señor Haggins nos dijo que nos pasasemos al día siguiente a hablar del contrato. Yo no quería, a lo mejor ella mañana ya estaría trabajando. Pero se lo prometí a Ander y yo siempre cumplo mis promesas. Por eso nunca prometo nada.


Nos pusieron a los cuatro en la misma planta de un hotel de la empresa. Estabamos Ander, al lado Rose, despues yo y finalmente James. Lo primero que hice fue sacar mi guitarra, enchufarla al amplificador y este a la corriente. Tiré mi maleta contra la cama. Se abrió y toda la ropa se desperdigó por la habitación. Pero eso poco me importaba.


Me disponía a empezar a tocar cuando llamaron a la puerta. Siempre me interrumpían y eso hartaba. Decidí abrir para ver quien era. Era Rose.


Entró y se sentó en el sofá. Su pelo castaño tan liso le caía por la cara, sin ocultar sus preciosos ojos verdes, su nariz gruesa y con personalidad y sus labios finos pero increíblemente sensuales. Llevaba una faldita corta de color rojo, una camisa blanca y unos zapatos de tacón negros, cerrados. Se cruzó de piernas y me sonrió. Me senté a su lado y empecé a liar un cigarrillo.


-¿Vas a fumar ahora?- Me preguntó


-Es para luego- Dije, sin dirigirle ni siquiera una mirada. Estaba centrado. Presioné. Lié. Chupé. Pegué. Y lo dejé encima de la mesa.


-¿Que te hace pensar que vamos a hacerlo?- Me preguntó. Estaba haciendose la dura, lo notaba en su sonrisa.


-¿Para que has venido si no?- Le pregunté, entrecerrando los ojos. Pasó mi mano por mi hombro y la fue bajando por mi pecho, desabrochandome botón a botón mi camisa negra de manga larga. Dejó al descubierto mi pecho, liso, sin un solo pelo, marcado por el esfuerzo de llevar años tocando la guitarra


-¿Por que has actuado así antes, en la discográfica?- Me susurró al oido


-¿Porqué te interesa saberlo?- Dije, no mas alto que ella


-Me interesa saber cosas del hombre con quien me acuesto


-No somos novios. Simplemente hacemos el amor a veces


-Mientes mas que hablas


-No recuerdo haberte dicho nunca “Te quiero”


Me besó, apasionadamente. Su lengua danzaba lentamente y con mucho arte en mi boca. Empecé a acariciarle la espalda con las yemas de mis dedos. Suavemente viajaba por su espalda, hacia su culo. Le metí las manos por debajo de la falda y apreté sus nalgas con fuerza. Me tumbó encima del sofá. Debajo de ella. Mientras me pasaba la lengua por el pecho me desabrochaba lentamente los vaqueros. Entonces se levantó, se puso de pie sobre mi y apoyó su pie derecho, con ese precioso zapato de tacón, en mi pecho, cerca del cuello


-Dime... ¿Esto te gusta?- dijo suave y lentamente


-No soy fetichista. Tampoco masoca.


-Mala suerte, yo soy una sádica.


Y lo hicimos. No me gustaba repetir con la misma mujer dos veces, pero no se por que ella era diferente. No la amaba, simplemente era algo extraño. No la amaba, solo la amaba a ella.


Alargué mi mano hacia la mesa al lado del sofá y cogí el cigarrillo que había liado antes y mi zippo. Miré a Rose con el cigarrillo, en la boca, apagado.


-Apartate si no quieres quemarte el pelo


Se levantó y se sentó, poniendo mis piernas encima de su regazo. Encendí el mechero y una llama grande y azul salió. Encendí con ella el cigarrillo y cerré el mechero.


-¿Esa llama es normal?- Preguntó sorprendida Rosa


-Lo es si lo cargas como lo cargo yo


-¿No lo cargas con gasolina?


-No, con Whisky, con Jack Daniel's


-Y no tendrás un poco para beber.


Busqué en la cocina de la habitación y encontré dos vasos. Les eché un poco de hielo que había en el congelador y después fui hacia mi maleta. En un bolsillo que estaba cerrado había una caja de madera. La abrí y allí estaba la botella, cuadrada, protegida por su arcón. Fui hacia la cocina y eché whisky que apenas cubría el vaso. Dejé el de Rose encima de la mesa y me senté.


-¿Quieres volver a hacerlo?- Me preguntó


-No lo se, quizás mañana.


A la mañana siguiente, Ander vino a mi cuarto a despertarme. Estaba fumando, como siempre. Me ofreció un cigarrillo que había liado antes y yo lo acepté, no sin antes tomarme un poco de café con whisky. Teníamos aún un rato, así que nos sentamos a charlar


-¿Y que harás si ella está allí?- Me preguntó


-No lo se... Quizás pase de ella...-Le dije


-Puede que sepas mentir muy bien, pero conmigo no funciona


Ander era mi amigo, y el sabía cuando le mentía.


Llegamos a la discográfica media hora antes de la hora acordada. Entramos y la recepcionista nos dijo que esperasemos en la sala de espera del séptimo piso. Llegamos, nos sentamos en unos silloncitos bastante incómodos y pedimos que nos trajesen un café.


Una señorita nos trajo un café a todos. Llevaba una bandeja con cuatro tazas. Le sirvió una a James, otra a Sun, y otra a Ander.


Dejó mi taza sobre la mesa y se quedó mirándome.


-Hola, Jath


No supe que responderle, así que solo me salió “Hola, Celia”.

jueves, 27 de agosto de 2009

Red Bourbon (2)

II


Red Sex. Así decidió Ander llamar nuestro primer disco cuando una discográfica escuchó una demo nuestra. Nos dijo que nuestras melodías eran muy variadas y que Ander cantaba mejor en ingles que muchos cantantes españoles, y que alguno de habla inglesa también. El hombre que se puso en contacto con nosotros, un tal Fernando, nos dio el teléfono del director de la sucursal de Londres, Jake Haggins. Ander hablaba muy bien en inglés, yo por esa época aun no llegaba mas que al "Hello" y el "Can you give me sex, bitch?"

Cuando Ander vino a decirmelo, yo estaba tumbado en mi sofá, con la guitarra colgada, sin tocar. Fumaba, tabaco de liar, como siempre. Oí como llamaban a la puerta.

-Pasa, está abierta.

Ander entró. También estaba fumandose un cigarrillo de liar. Le saludé con la mano y en ese momento tosí.

-Joder Jath- me dijo- No se por qué fumas tabaco de liar. Los lías mal y encima no te los puedes acabar. Tu has nacido fumador de cigarrillos

-Precisamente por eso fumo de liar.

Ander suspiró y se sentó a mi lado. Aspiró lentamente y sin sacarse el cigarrillo de la boca, expiró una cortina de humo blanco casi imperceptible.

-He conseguido un contrato con una discográfica inglesa. Nos han escuchado y dicen que les gustamos- Me miró intentando ver un gesto de alegría. Ander y yo nos conocíamos desde casi toda la vida, y sabía que no recibiría una respuesta emotiva. Y efectivamente no la recibió.- Nos vamos mañana a Londres

-Que vengan ellos aquí- Dije- Ellos son los que se interesan por nosotros

-¿Es que no quieres ser famoso?

-Solo quiero fumar, beber, tocar y follar

A la mañana siguiente de ponernos en contacto con Haggins, cogimos el primer vuelo hacia Londres. El viaje fue muy cómodo y las azafatas tenían un buen culo. Tamara, una de ellas, me atrajo especialmente. Dio la casualidad de que ella con unas amigas escuchaban nuestras demos y decía que le encantaban los Guturales de Ander y mis solos agudos. Unos minutos mas hablando con ella y ya estaba metiéndosela en el baño. Gemía como una puta y me clavaba las uñas en la espalda mientras llevaba la cabeza hacia atrás. Parece que disfruto mucho, por desgracia yo no tanto.

-Joder, eres una bestia-Me dijo

-Pues tu eres mas bien mediocre- Le dije con indiferencia abrochándome los pantalones- Eres demasiado rápida

Ese comentario me mereció una patada en los huevos seguida de un "imbécil". Se largó del baño toda echa una furia. No comprendo por qué, quizás hubiese preferido que le hubiese mentido y le hubiese sido lo maravilloso que eso era. No, ella tampoco era como una Gibson. Lo supe desde el momento que me trajo la Coca-Cola que le pedí. Pero es que ese uniforme de azafata y en especial, esa falda negrita, me habían vuelto loco.

Llegamos a la oficina de Jake a las 6 de la tarde, hora que habíamos acordado el día anterior con él. El inmenso edificio se alzaba ante nosotros. Entramos y Ander le preguntó a la recepcionista.

-¿La editorial “Handsome”?

Grité, no a viva voz, sino por dentro. Le eché un ojo fulminante a la recepcionista y despues, sin decir nada, me fui al baño y me encerré a fumarme un cigarrillo. No tardé en escuchar pasos fuera. Ander abrió la puerta y me miró fijamente.

-Has encontrado muy rápido los servicios-Me dijo mirandome con melancolía

-Siempre están al fondo a la derecha

-¿No quieres un contrato con “Handsome”?

-Tu lo sabes, ¿verdad?

-¿Que ella trabaja aquí? Sí

-Y por que no me lo dijiste

-Temía que te negaras

-¿Y que estoy haciendo?

Nos miramos fijamente, hubo unos segundos de silencio. Volvií a toser y tiré el cigarrillo a la taza del váter.

-¿Y si la ves qué?

-No finjas que no me conoces.

Al final cedí. No sin antes volver a la recepción y preguntar por ella. Tenía el dia libre.

El señor Haggins era menudo y corpulento, llevaba unas gafas de pasta y unos pelos muy andrajosos en su ancho mentón. Ander y él estuvieron hablando un buen rato en inglés, muy rápido, cosas que no entendía. Pero como Ander me explicó cuando acabaron de hablar, lo que quería era vernos actuar uno por uno.

El primero fue Ander. Tuvo que cantar a capella una canción suya. Decidió cantar una de las primeras que se compuso para el grupo, "If I were you". El la cantó, pero yo no la escuchaba en inglés, la escuchaba en español.

Una cama vacía de sentimientos
Una noche que ha quedado atrás
Dos personas que se miran sin saber que decir
Que el sexo es lo que las une
y el sexo es lo que se acaba.
Si yo fuera tu, me buscaría otra
a la que hacer gritar con solo susurrarla
a la que no tuvieses que darle explicaciones
cuando la cosa no marchara
y que cuando la noche acabase
no le importase darte mas
mas y mas, hasta que la respiración se le acabara...


El editor puso cara de satisfacción astutamente ocultada. Igual que cuando el zorro tiene a su presa acorralada, esa era su mirada. Era una bestia en los negocios, lo supe en el momento en el que le vi esa mirada. Desde ese instante dejó de interesarme el grupo. Demasiado comerciales nos íbamos a volver por culpa de ese estúpida albóndiga con acento ingles. Por otra parte, sentí la extraña necesidad de no quejarme y de mantenerme donde estaba. Al fin y al cabo, me pagarían por hacer la magia que a mi me gusta hacer, y me daba igual que solo la disfrutase yo, y pensar que habría mas tías como Tamara a las que me podría tirar... Sí, mejor me quedaría callado.

Ander nos dijo que siguiésemos al señor Haggins. Nos llevó a una sala de grabación donde había una batería, un bajo y un par de guitarras. Ander le dijo a Jimmy que se sentase en la batería y tocase algo, con tres minutos de tiempo. Jimmy hizo alarde de su dominio de las baquetas, lanzando las al aire de vez en cuando y recuperándolas con una maestría digna de un baterista con años de experiencia. El director lo siguió mirando con esa mirada de zorro. Qué pronto se la iba a quitar yo...

Ander me dio el turno. Cogí la funda de mi guitarra y entré en el estudio. Ander se acercó al micro y me dijo algo

-Jath, usa una de esas guitarras

Cogí la que era de mayor calidad (Lo supe a primera vista, me quedé con la Ibanez Roja que estaba mas a la derecha). La observé unos segundos y después la tiré contra el suelo con desprecio pero con dulzura, no quería romperla. Miré con una sonrisa interna que yo solo podía ver la cara del director. Parecía que iba a explotar al ver lo que hice. No era para tanto, pero bueno...

Abrí el estuche de mi guitarra y saqué una bandana de color del vino tinto. Me la até en la frente y después me colgué la guitarra, la afiné y me encendí un cigarro

-Hey- Me dijo el señor Haggins por el micro-You muns't smoke here!

-Shut up, Old Crow

Y comencé a tocar con toda mi furia hacia la actitud del editor. Toda mi furia hacia el hecho de que ella trabajase allí, Hacia saltar los dedos de mi mano izquierda traste por traste, cuerda por cuerda, alrededor de todo el suave y delicado mástil. Y con la mano derecha, con una púa negra con una B roja dibujada por ambas caras, hacia sonar las cuerdas. La guitarra que estaba usando era de un azul intenso y tenía un efecto madera en la pintura. Empecé a tocar por los graves y poco a poco bajé a los agudos, donde aumenté la velocidad a la que tocaba. Estaba seguro de que ya habían pasado los 3 minutos. Sin parar de tocar, miré disimuladamente al señor Haggins. No necesitaba hablar su mismo idioma para entender su expresión "Es un cabrón, pero es muy bueno".

lunes, 24 de agosto de 2009

Red Bourbon (1)

A Patricia, por que si no me hubieses hecho tanto daño, no tendría la (poca) madurez necesaria para escribir este relato
A Celia, puesto que ella es mi razón para cambiar. Notarás que he usado tu nombre para un personaje muy importante, pero solo lo he hecho por que es un nombre bello y profundo.
Y a Tamar, por que ella sabe como animarme y como hacerme seguir.

I

La gente está convencida de que la magia no existe. Haced la prueba, coged a una persona de vuestra misma edad y decidle: "¿La magia existe?". Os apuesto a que la mayoría os diría que no, que no existe. Pero creedme cuando os digo que existe. La magia existe de muchas maneras, y la mas bella es la música. La magia es un hombre haciendo danzar sus dedos sobre el delicado mástil de una Gibson o una Ibanez, o una mujer apretando con furia los dedos en un órgano tocando la "Tocata y Fuga" de Bach. O un coro entonando un aleluya, un villancico o una versión de una famosa canción de hace unos cuantos años.

Yo hago magia desde hace mas de 15 años. No se si la hago bien o no, sinceramente eso me la suda. Toco la guitarra, y lo hago por que cuando la tengo colgada y empiezo a deslizar mi alma entre sus cuerdas y a acariciarla con suavidad, arrancándole notas que a los mas sensibles a la música les penetra lentamente por el alma y les hacen olvidar los problemas, empiezo a sentirme mejor y a olvidar el despojo de vida que llevo. Eso es lo que realmente es la magia.

Pero parece que a la gente le gusta mi magia. llevo 4 años con un grupo que fundé con unos amigos. Nuestro batería compone las canciones y yo simplemente las toco. No me gusta tocar nada compuesto, prefiero improvisar. En todas las actuaciones lo hago, y parece ser que no se me da nada mal. Todos en nuestro grupo tenemos motes, nadie utiliza su verdadero nombre, no quedan "Chulos", como diría Jimmy, nuestro batería. Jorge Rosales, se llama, James Sun es como le apodan. Así como a nuestra querida bajista la llaman Rose, cuando su nombre es Blanca. Ander, nuestro cantante, en realidad se llama Manuel, y yo... bueno, yo casi he olvidado mi nombre. Desde el primer día que me colgué una guitarra delante de alguien, me llamo Jath Daniels.

Yo estaba tumbado en el sofá, con un porro de chocolate encendido en mi boca. Sentía como a cada bocanada de esa maravilla destroza-neuronas que me entraba en el cuerpo, mi hambre aumentaba lentamente, y yo la saciaba tocando mi querida Gibson Les Paul(1). Las mujeres me odiaban, siempre que las probaba, ninguna me satisfacía y solía deshacerme de ellas con bastante rapidez. Para mi, la chica perfecta era como una Les Paul, ligera, flexible y, sobretodo, hermosa. Que estuviera bien buena, que me invitase a quedarme en la cama con ella horas y hasta días.

El móvil sonó, pero yo no le hice ni puto caso. Seguía deslizando mis dedos a toda velocidad entre los trastes del mástil. Al cabo de un rato, me cansó el jodido sonido del teléfono rompiendo mi magia, así que lo cogí

-Espero que sea importante- Dije con ánimo de acabar esa conversación pronto

-Eres un hijo de puta, Jath

Era una voz femenina. Sandy, oh la dulce Sandy, que buen polvo echamos hace dos días. Sandy era una "grupi" que, junto con otras de su calaña, nos pedían hijos a mi, a Jimmy y a Ander. Jimmy y Ander pasaron, pero a mi me apetecía un buen conejo, así que señalé a una con el dedo al azar y le hice señas con el de que se acercase. Sandy se quedó sorprendida y se acercó a mi, la cogí del culo, la llevé a mi habitación de hotel y la hice gemir como una cerda durante horas. Cuando acabamos, salí al baño a mojarme un poco la cara. Cuando salí, ella aun estaba en la cama, mirándome, jugueteando con su pelo dorado entre sus delicados dedos de uñas rojas. Joder, como arañaba la jodida, tenía la espalda al rojo vivo, y el cuello y pecho lleno de mordiscos. Mordiscos de esos dientes afilados ocultados tras los esponjosos labios pintados aun con un rosa suave y turgente. Llevaba lentillas, eso seguro, unas lentillas de color naranja. "Que raro, unos ojos naranja" pensé. Pero sus ojos poco me importaban, prefería centrarme en otras zonas

-¿Como coño tienes mi teléfono?-Dije sorprendido. Aunque ya lo sabía, no era la primera vez que me pasaba, seguramente mientras dormía o mientras estaba en el baño, Sandy me miraría el móvil o algo por el estilo. Ella se puso a insultarme muy rápido en ingles, por que era americana. Estábamos en Chicago, de gira mundial. Al parecer, nuestra música gustaba fuera de España, y había un pequeño grupo de personas que escuchaban uno de los tres discos de "Red Bourbon". Decidí colgarla sin mas y desconecté el teléfono y volví a la guitarra.

Al día siguiente, Ander vino a verme a mi habitación. Tenía el pelo negro que le caía por la cara ondulándose. Entre sus pelos se podían ver unos ojos grises que mientras cantaba con suavidad las letras hipnotizaban a los chicos, y que el brillo amarillo que le salía cuando empezaba a desgarrar con furia sus letras volvían locas a las mas impresionables.

-Vayámonos, Jath-Me dijo entrando con una botella de whisky y un cigarro en la boca.- Mañana nos largamos de esta puta ciudad. ¿No quieres visitarla?

-Quizás mas tarde, cuando abran los puticlubs-Le respondí

-Cojones, idiota- Me dijo Ander con una sonrisa sarcástica- ¡Eres un puto ídolo sexual! Las chicas se vuelven locas cuando en los concierto te quitas la camiseta, o cuando te lames los labios y te quitas la bandana y te sueltas el pelo... ¿Y tu quieres pagarle a una tía para que te haga un apaño con la boca?

-Siempre me ha gustado lo clásico-Dije sonriendo. Y era cierto. Desde la primera hasta la última mujer con las que tuve una relación, siempre lo acompañé con unas dulces "mujeres de compañía" que por unos cuantos papeles bien pintados por los manda-mases te harían hasta un palacio con sus babas solidificadas. Siempre que tuve la mayoría de edad, claro. Perdí la virginidad antes de perder los 15 años, y durante esa época era medianamente un niño bueno. Pero ahora las cosas han cambiado, y aun quedaban muchas por cambiar.

Anexo:


1 - Les Paul: Tipo de guitarra mas ligera y flexible, que suele tener forma curvada.