Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Red Bourbon (4)

IV

Aquella noche, el día de mi reencuentro con Celia, no podía dormir. Intenté conciliar el sueño bebiendo, pero fue a peor. No se por que la temía tanto. Quizás por que llevaba años sin verla. Quizás por que ella era diferente.

Salí de mi cuarto a las tres de la madrugada. Anduve hasta la puerta de la habitación de Ander. Quería llamar, quería hablar con él, pero no pude. Empecé a recordar aquella mañana.

Celia y yo nos quedamos mirándonos durante unos segundos. A mi me parecieron años. No los veía, pero sabía que Ander me miraba con preocupación y que Rose me miraba con celos. Durante un instante, recordé a Rose encima de mi, apoyando su zapato de tacón en mi pecho. Pero no era Rosa a quien veía, era a Celia.

Tuve la misma reacción que el día anterior. Corrí por los pasillos hasta que encontré un baño. Me encerré dentro y me lié un cigarrillo. No me quedaban filtros, así que cogí un billete de metro antiguo, corté un trozo y fabriqué un filtro de cartón. Aspiré lentamente, pero el humo no hizo calmar mis nervios. Alguien aporreaba la puerta pero no le hice el menor caso. Volví a aspirar, pero nada.

-¡Jath, Jath! Por el amor de dios, sal- Era la voz de Ander

-No puedo tío-Le dije desde dentro

-No me jodas, macho- Me gritó- Eres el tío mas frío que conozco... ¿Te vas a achantar por una piba a la que hace años que no ves?.

-No me hables como si fueses Rose.

Se calló. No volví a escucharle, supuse que se había ido. Me senté y me acabé el cigarrillo lentamente. Tenía miedo de salir fuera. Llevaba toda una vida fingiendo ser lo que no soy, y tenia miedo de dejar de fingir por ella. Respiré lentamente, le eché cojones y salí afuera.

No llamé a la puerta de Ander. En su lugar, caminé lentamente hacia otra y golpeé. Salió a recibirme en camisón, con un cigarro en la boca, unas bragas negras y descalza. Parecía que Rose me estuviese esperando.

Nos acostamos en su cama y empezamos a danzar sutílmente entre las sábanas. En mi mente no era Rose. No era Celia. Simplemente erá algo con lo que estaba follando.

Rose estaba dormida, abrazada a mi. Yo no, yo estaba despierto. Nunca dejaba a nadie dormir a mi lado, y Rose no iba a ser una excepción. Ahora me sentía mal por habermela tirado solo para desahogarme. Yo no era así, no debería sentir eso... ¿O sí?

Me levanté con cuidado de no despertarla, no quería que se pusiese preguntona. Rose era muy celosa, y eso hacía que me sintiese aún mas ruin... ¡No, no, no! Yo no soy así.

Salí de su cuarto cerrando la puerta suavemente. Miré mi reloj, eran las cinco de la mañana. ME acercé hasta mi puerta con paso lento y tambaleante. El whisky que me había bebido me mareaba aun mas. Y me hacía recordar.

Me desplomé en el suelo, al lado de la puerta de mi habitación. Un sabor amargo y asqueroso apareció en mi boca. No pude soportarlo mas y vomité. Empecé a toser duramente. Temía despertar a Rose por que se enfadaría. Seguramente me vería en el suelo y empezaría a pegarme patadas, Rose era muy sádica.

Oía a alguien acercarse lentamente. Cada vez las pisadas sonaban mas fuerte. Levanté todo lo que pude mi cara salpicada de vomito y vi a Ander. Me miraba muy seriamente. No fumaba, y cuando el no fumaba era por algo.

Me ayudó a levantarme, y me llevó hasta su cuarto. Me tumbó en el sofá y preparó un café con leche bien caliente. Se sentó en una silla, al lado de mi, y me dio el café.

-Tienes que parar esto- Me dijo, mirandome fijamente a los ojos, con su mirada tranquila pero severa de echar sermones. A veces parecía mi padre.

-Lo se- Le tuve que dar la razón. Cuando la tenía, la tenía.

-Mira tío, no te dije nada cuando empezaste a fumar por que yo empecé antes que tu...

-No empecé a fumar por ti

-Pero si te pasaste al de liar por que lo hacía yo. Cuando empezaste a beber mas de lo mismo... Pero esta vez no pienso permitir que te destroces a ti mismo.

-Pareces mi padre. O mi hermano mayor

-Casi lo soy- Me dijo quitandome el vaso de café ya vacío y poniendolo sobre la mesa.

-¿Por que coño te preocupas tanto por mi?- Me dijo

-¿Acaso no harías tu lo mismo por mi?

-No

-Mientes mas que hablas

-Y tú hablas como Rose.

Miró hacia otro lado. Yo ya perdí el sentido. Me dolía mucho la cabeza, y mañana no teníamos nada planeado, era de descanso. Así que dormí, dormí como había querido dormir horas atrás, pero con una vomitona, un sermón y un polvo de mas.

1 comentario:

  1. También me recuerda un poco a la forma de escribir de Lozano, pero muy poco, sólo en algunos matices.
    Jath parece un protagonista de esos que se reprimen y sufren en silencio, aunque, sólo llevo cuatro capítulos XD aún es un poco pronto para sacar conclusiones, pero es mi primera impresión.

    ResponderEliminar