Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

lunes, 7 de septiembre de 2009

Red Bourbon (5)

Para Andrea. Nos hemos conocido esta noche, pero ha sido agradable compartir ese rato contigo. Espero que nos volvamos a encontrar y espero que hayas rescatado mi dirección de tu libreta donde guardabas el texto de Vicente Verdú- Solo me queda decirte... ¿Para que escribir? Efectivamente, para pasar el rato.

V


Jath se marchó de mi cuarto a las 10 de la mañana. No teníamos nada planificado y por eso el podría irse tranquilamente y descansar un poco. Su despertar fue tranquilo. Le debía de doler la cabeza por la resaca, pero Jath nunca exteriorizaba eso si no era cuando se acostaba con alguna mujer.


Se levantó y, tambaleándose, se dirigió contra la puerta. Antes de llegar, perdió el equilibrio, pero se apoyó en la puerta y no cayó. Sin moverse, me dijo.


-No le habrás contado nada a Rose sobre esto... ¿Verdad?


-¿Por qué le iba a decir nada?- Pregunté, fingiendo estar extrañado


-Porque la amas. Y odias que nos acostemos juntos, aunque solo sea por puro placer.


Tras decir esto, se marchó. Yo me senté en el sofá donde el había estado durmiendo. Encendí un cigarrillo de los que tenía ya liados en mi tabaquera y me recosté. ¿Acaso Jath no se fiaba de mi? ¿O lo decía solo para recordarme lo que yo sentía por Rose, y que debía decírselo ya antes de que ella se olvidase de que Jath es Jath y se enamorase de el?


Recordé como, una hora antes, estaba yo tomándome un café irlandés. Oí que llamaban a la puerta y me levanté a abrir. Era Rose,estaba vestida de fiesta, para salir. Sus interminables piernas, rosadas y jugosas, caían como cascadas hasta sus pies. Ella estaba fumando, un cigarrillo. Disimulé la cara de asco al pensar como podía aguantar esa mierda, y la invité a pasar.


-¿Quieres un café irlandés?- Le pregunté cortesmente.


-No estaría mal- Respondió ella, muy seca. ¿Estaría pensando en Jath? ¿En su torso desnudo, en su boca junto a la suya? Si Jath hubiese sido otro, me habría puesto enfermo. Pero yo sabía que Jath no amaba a Rose, y Rose también lo sabía. Yo sabía que Jath era incapaz de amar, pero sin embargo, amaba a Celia.


Le serví el café irlandés y me senté a su lado a tomármelo junto a ella. Durante un rato, estuvimos en silencio, bebiendo cada uno sorbos irregulares y cortos. Finalmente, ella se decidió a hablar.


-¿Que le pasa a Jath?- Me preguntó, sin mirarme, cerrando los ojos mientras daba un sorbo de café al acabar de hablar.


-¿Por que no se lo preguntas tu? -”Mientras folláis” quería decir. Y se lo hubiese dicho si el otro no hubiese sido Jath. No se lo dije por que le conocía, no por educación.


-No me respondería nada.


-¿Y por qué, si el no te respondería nada, he de hacerlo yo?- No respondió. Simplemente calló, mirando su taza de café, pegó otro sorbo y después añadió.


-¿Nos acostamos?


Sí”, quise decirle, pero... ¿Qué suponía ello? Yo la amaba, y hacer el amor con ella en esa situación me destrozaría. Además, estaba en juego su dignidad. Rose vale mucho mas que para acostarse con el primero que encuentra solo por placer. Intenté buscar la broma en sus ojos, pero no podía verla. Intuía que sus ojos eran serios y melancólicos.


-¿No vas a salir de fiesta?- Le pregunté


-Me he puesto así para ti...


¿No sería para Jath?”. Otra vez tuve la sensación de decirlo, pero esta vez...


-¿No será para Jath?


-No, a el no le gustan estas cosas. Solo soy un cuerpo para él...


-El también es un cuerpo para ti, y lo sabes.


-A veces me gustaría pensar otra cosa... pero no puedo...


Se acercó a besarme, pero yo aparté la cara, no sin dolor. Ella abrió los ojos y me miró, muy seriamente. Se acercó, gateando sobre el sofá, haciendo que me tumbase, y se quedó de rodillas encima de mí.


-¿Acaso no quieres?


-Sabes que sí


-¿Y por que no lo haces?


-Por dignidad, Rose. Algo que tu perdiste hace mucho, y que me gustaría que volvieses a encontrar.


-Estoy buscándola, esta noche, contigo.


-Acostarte conmigo no es una forma de encontrar la dignidad


-Lo sería si te amase, ¿no?.


Aparté la mirada de ella y no dije nada mas. Ella se levantó y, sin darle un último sorbo a su café irlandés, salió por la puerta, dejando su cigarrillo consumido en el cenicero, no le había dado ni una calada desde que entró. ¿Acaso no querría que su boca supiese a tabaco cuando me besara?


1 comentario:

  1. Oh dios mío! Ella lo quiere?????? ahahah me emociono un poco.
    Rose me parece un personaje muy curioso. Voy a seguir leyendo.

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