Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

lunes, 2 de noviembre de 2009

Red Bourbon (9)

IX.


La luz de la puerta de embarque 23 del aeropuerto de Chicago parpadeaba como un sentimiento que está muriendo en el fondo del corazón. Quedaban menos de diez minutos para poder embarcar y yo estaba sentado justo delante de la puerta, fumando un cigarro de liar. El pulso me temblaba. Miré de reojo el baño y el pulso se me fué un poco más.

-Vamos, hay que embarcar- Me dijo Ander sentándose a mi lado con una sonrisa. El también estaba fumando, pero su cigarrillo estaba mucho mas consumido que el mío. Lo tiró a un cenicero y me tocó en el hombro.- Vamos a volver y la vas a ver

-Lo sé, tío.- Le dije, no muy convencido.

-Ya lo aclarasteis, ¿no?- Me preguntó

-Sí

-Pero tu aun no lo has aclarado.

En ese momento apareció Rose sonriendo con una lata de coca-cola en la mano y llamó a Ander. Este me dió una última palmadita en la espalda y se levantó, dirigiéndose hacia ella. Yo los miraba seriamente mientras se abrazaban y después se daban un beso, antes de subir a la puerta de embarque. Jimmy se acercó a mí y me hizo señas de que subiésemos.

-Vamos tío, ya nos hemos comido los putos Estados Unidos de América, volvamos a Londres.

El avión se desprendió lentamente del suelo, elevándose en la inmensidad del cielo azul, llevando consigo decenas de almas con historias personales de amor, odio, sufrimiento y alegría. Yo estaba frente a un portátil, escribiendo algo, sentado al lado de Jimmy. Golpeaba con suavidad las teclas, mirándo con melancolía la pantalla. Aun recordaba el episodio de Sandy, en aquel momento lo disfruté como los demás, pero ahora no podía en mi de... no sé como se llama ese sentimiento.

¿Acaso ya estoy perdiendo mi identidad? ¿O la estoy recuperando? Aún recuerdo nuestra conversación antes de largarme y no sé si quiero reafirmarme o no. ¿Tú que opinas?

Pasó a mi lado una azafata que estaba muy buena. Movía su culo de lado a lado al andar y me hacía desear apretarlo con mis dedos, acariciarlo y disfrutarlo, justo al resto del cuerpo al cual no prestaba atención. La seguí con la mirada y me giré mirando por el pasillo. Pero dejé de mirarla en un momento, y me volví a centrar en la pantalla del ordenador. Resistí las ganas de seguirla y desahogarme con ella, y no sé por qué. No, no las resistí, mas bien no estaban.

Toda mi vida ha sido una mentira, y la única solución para poder salir de esa falacia era admitir que te amaba, que te amo, y estar contigo. Aún no se si agarrarme a esa solución y tragarme mi orgullo y mis miedos. No sé si cuando tome una decisión aún seguirás ahí. Ni siquiera sé si sigues ahora.

Desplegué la mirada por toda la pantalla del ordenador, releyendo el mensaje. Lentamente acerqué el puntero del ratón a la equis roja de la esquina superior derecha y presioné. “¿Está seguro de que quiere cerrar “Documento” sin guardar los cambios?”. Dudé durante unos instantes, pero presioné “Sí”.

-Es difícil ser valiente, ¿Eh?

-Creía que estabas dormido.

-Y lo estaba- Me dijo Jimmy- Jath, no me gusta como estás llevando las cosas. ¿Es por Ander y Rose?

-Lo único que siento al ver a Ander y Rose juntos es alegría. Alegría por no haberme enamorado de Rose cuando tuve la oportunidad. Alegría por ella , que por fin ha recuperado la dignidad. Y Alegría por Ander.

-No pareces tú. Jath siendo sincero sobre sus sentimientos.

Me giré y miré a Jimmy. Estaba durmiendo. Suspiré con fuerza y me eché para atrás el pelo, con las manos temblorosas. Ahora también me temblaba el labio. Dejé el portatil en la mesilla que sobresalía del asiendo de delante, donde estaba sentada Rose, y me dirigí al servicio. Ander me siguió con la mirada, mirándome con preocupación. Ninguno de los dos eramos tontos, sabíamos perfectamente a qué iba al baño.

Casi estaba el la puerta cual alguien me paró. Era la azafata que había mirado antes. Era rubia, natural. Tenía la cara rechoncha pero mona y era bajita. Me miró sorprendida y me dijo tartamudeando:

-¿Eres tu Jath? ¿Jath Daniels de Red Bourbon?

-Sí, soy yo.- Dije

-¿Me firmas un autógrafo?

Quise decirle que le haría otras cosas. Pero me limité a pedirle una libreta y un boli. Escribí suavemente “Algún día necesitaré que me hagas daño” y firmé. Se lo dí y ella sonró antes de volver al trabajo. La miré unos segundos y después entre al lavabo.

Me miré en el espejo. Estaba temblando, lo estaba empezando a ver todo borroso. Suspiré con fuerza una vez mas y saqué un trozo de papel de mi bolsillo y lo enrollé. Formando un tubo. Después dudé un segundo, pero finalmente saqué una bolsita. Una pequeña bolsita con cierre hermético, que contenía una pequeña cantidad de polvo blanco.

Lo ultimo que recuerdo fue la sensación de las fosas nasales, seguida del resto del cuerpo, junto con el sonido de la fuerte aspiración de la nariz.

1 comentario:

  1. En este capítulo me he perdido un poco, no entiendo ese salto pero supongo que al leer los siguientes lo entenderé mejor.

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