XIV.
-La verdad es que empecé a cantar cuando tenía 16 años. En el grupo, quiero decir, por que antes ya iba a coro. Mis padres me obligaban, y bueno, creo que les tengo que agradecer mucho.
-Y usted, señor Jath- Me dijo la presentadora, bastante más envejecida que la última vez que la vi. Lo intentaba tapar con cirugía y maquillaje, pero eso solo le hacía parecer aún mas un monstruo.- Usted fue la gran sorpresa en el programa que emitimos hace exactamente un año. La sala enloqueció con su guitarra, díganos... ¿desde cuando lleva tocando?
-No lo recuerdo, siempre he tocado desde que tengo uso de razón.
-¿Y mucho?
-En lugar de salir a correr, tocaba, en lugar de ir a la biblioteca a estudiar, tocaba, y a la hora de hacer botellón... hacía botellón.
La sala estalló en risas, incluyendo la presentadora, pero esta última lo hacía de un modo falso que solo años frente a las cámaras podían hacerte aprender.
-En fin, es increíble como pasa el tiempo. Como ya he dicho, solo hace un año ustedes tocaban en este mismo programa por primera vez y hoy, sale a la venta su segundo disco. Y siguen manteniéndose en su onda, en lo que sus fans ya describen como “Fetish Rock”. ¿De donde sacaron la idea de hacer ese tipo de música?
-La noche es muy joven- Dijo Jimmy- Salimos, la vivimos y experimentamos cosas nuevas. Experimentando, una persona puede enriquecerse sexualmente hablando, se puede pasar de ser una persona “normal” a ser un bisexual fetichista y sadomasoquista, pero seguimos siendo “normales”. Son formas de expresar la sexualidad, y queríamos tambien poder expresarlo de otra manera, así que lo plasmamos en nuestra música.
-¿Y quién compone?
-Lo hacemos entre Jimmy y yo- Dijo Ander.
-¿Y la superestrella Jath Daniels nunca ha compuesto ninguna canción?.
-No, no me gusta componer- Dije- Es como si me encerrase a mi mismo en una caja. Cuando nos ponemos a ensayar un tema por primera vez, primero hago que Rose, Ander y Jimmy lo toquen sin mi, lo escucho tranquilamente y luego lo adapto, y lo volvemos a interpretar juntos. Despues escribo lo que he tocado en una tablatura para Ander, pero yo no vuelvo a echarle ningún vistazo a ese papel.
-En fin, se nos acaba el tiempo. Ha sido un placer teneros aquí, y nos ha gustado mucho el pequeño concierto que nos habéis regalado. Y a vosotros recordaros que el segundo disco de Red Bourbon, “Things you want to do”, ya esta a la venta.
Intentaba no pensar que aquel concierto en el que sentí como celia se me escapaba había pasado exactamente hace un año. Eso significaba que hoy volvía Celia a Londres, y eso me aterraba. Jimmy estaba contento, puesto que Ash venía a pasar también un par de semanas a Londres. Ash y Jimmy se estaban llevando muy bien, tanto que esta hacía una visita cada tres meses para verle. Iban al cine, a tomar algo,a visitar la ciudad y despues se acostaban por las noches. Jimmy, el menos importantes de los actores de nuestra obra de teatro, fue el que primero encontró lo que buscaba.
Rose y Ander llevaban ya también casi un año juntos. Verlos así me hacía añorar los viejos tiempos, aquél día que les vi morrearse y eso provocó en mi una sonrisa. Pero tambien me atormentaban los recuerdos de una época cercana a esa.
Cuando Rose y Ander rompieron por la infidelidad de éste, yo me preocupé por él, pero a su vez me invadió un profundo sentimiento de tranquilidad: yo estaba con Celia, y Celia estaba conmigo. Nuestra relación era una paradoja: a solas estabamos juntos, pero cara al público ( a excepción de cara al grupo) eramos personas de circulos sociales completamente distintos.
Un par de meses después del incidente, tuvimos un puente de cuatro días que aprovechamos a fondo para ensayar. Cada vez quedaba menos para nuestra graduación y para la bifurcación inminente, en la que cada uno tomaría un sendero distinto. El tío de Jimmy nos propuso grabarnos una maqueta con su equipo de grabación. La maqueta la grabaríamos a final del mes que viene, así que habría de practicar.
Uno de los días que quedamos en el local de siempre (un pequeño local que alquilábamos a un anciano bastante afable, que solía arrendarlo a grupos de música como el nuestro) Celia insitió en venir a vernos. Ella estaba muy ocupada estudiando o quedando con su amigos y las pocas veces que quedábamos juntos era a solas y para disfrutar plenamente de nuestra sexualidad. Pero aquel día ella me pidió venir, y vino.
Tras el ensayo, me pidió que la acompañase a casa. Estaba empezando a pedirme cosas que eran normales en cualquier relación de pareja, pero que en la nuestra rozaban lo anormal. De camino pasamos por un parque, y ella me dijo que quería sentarse un momento en un banco. Nos sentamos y nos miramos en silencio durante un tiempo.
-Jath, tenemos que hablar.- Dijo ella.
-¿Has tomado el ejemplo de Ander?
-No, no es eso- Dijo, reprimiendo una sonrisa que, por otro lado, hubiese resultado bastante triste- Es que...
-¿Qué pasa?
-No somos una pareja normal. Nos ocultamos de los demás
-¿Y eso es un problema? El amor no es lo que se demuestra, sino lo que se deja sin demostrar.
-Pero es que tu ni me demuestras ni dejas de demostrar nada. Solo quedamos para... follar y... Mira, yo no puedo seguir con esto
-En ese caso vete.
Se levantó y se fue. Yo me quedé unos minutos sentado, impasible ante la situación. Pero cuando puse rumbo de camino a casa me di cuenta de que me flaqueaban las piernas. Parpadeaba mucho y me picaban los ojos. Cuando fui a rascármelos comprobé que estaban húmedos.
No supe apreciarla, no supe admitir que la amaba y sobretodo, no supe admitir mis errores, no supe demostrarlo. Por esa época, yo le echaba las culpas a ella. Pensaba que debía haberme comprendido, ya que ella era la única que sabía mi precaria situación familiar, ella era la únicca que sabía que, antes de mudarme, había vivido a merced de una mujer que me utilizaba únicamente para darle celos a su novio cuando rompían, y que la ilusión que me hacía esa cortina de humo, por que no se le podía llamar relación, me hizo perder la fe en lo que los demas llamaban “una pareja normal”. Pensé que todas las mujeres eran así, que valoraban mucho más el sexo y las relaciones que la amabilidad y el tratarlas bien. Pero tardé mucho en comprender que las cosas no eran ni tan claras ni tan calvas.
Cuando llegué a mi apartamento, observé que había recibido un mensaje en el móvil. Era de Celia, Me metí la mano en el bolsillo y palpé la bolsa de cocaína. Siempre la llevaba, tentado de probarla. Ya me había rendido al alcohol y al tabaco, y a cada minuto que no admitía que yo la amaba, que no aplicaba lo que había aprendido, solo me abocaba a un abismo de autodestrucción. Apretando con fuerza la bolsita, leí el mensaje.
Estoy en Londres, supongo que mañana nos veremos en el trabajo. Durante este ño he tenido alguna que otra relación superficial, pero como te dije, sigo esperando tu respuesta. Un beso (y esta vez decides tú quien está entre la espada y la pared).
Apagué el movil y lo tiré contra el suelo. Se abrió haciendo un estrépito horrible, la tapa salió volando y la batería se deslizo hasta la cocina. Saqué mi carnet de identidad y la bolsa de cocaína. Saqué una cantidad de ésta, sin saber si era ni mucha ni poca, dividí en dos rayas y las miré fijamente durante minutos, tal vez horas. En mi mente resonaron las palabras “Solo quedamos para... follar...”. Esnifé, saltando al precipicio que durante años me había ido acercando.
Ella sigue sin gustarme, y no quiero que la historia acabe en tragedia, porque si acaba así sería por su culpa, el pobre Jath está hecho polvo, siempre lo estuvo... hahaha creo que me meto demasiado en la historia, siempre lo hago, solo que a diferencia de esta, no puedo comentar lo que pienso con lo autores XD
ResponderEliminar