Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

lunes, 14 de diciembre de 2009

Red Bourbon (15)

XV.


Cuando Celia volvió a Londres, nos volvimos a encontrar en los pasillos de la discográfica. Hablabamos cuando era necesario, pero nunca abordé el tema de nuestro último encuentro. Seguía poniendome muy nervioso cada vez que hablaba con ella, pero también seguía sin demostrar que eso me afectaba.


Ash se iba esta misma noche de vuelta a España. Jimmy y ella habían ido al cine a ver una de esas películas vacías, que eran como una pompa de jabón: muy vistosas, pero vacías, y un simple soplo bastaba para reventarlas. Cuando volvieron del cine, yo les estaba esperando en al puerta del apartamento de Jimmy.


-Hola, Jath ¿Qué tal?


-Necesito hablar con Ash


-Vamos Jath- Me contestó Jimmy- Se va en dos horas...


-En diez minutos la tendrás en tu cama, si eso es lo que quieres.


-¿Qué te parece?- Le preguntó Jimmy a Ash


-Claro, solo será un momento.


Cuando entramos en mi apartamento, todo me pareció reiterativo: en ese mismo escenario habían pasado tantas cosas: había ido quemando lentamente el papel de mi vida, durante unos pequeños segundos tuve agua para apagar el fuego, pero la cambié por alcohol para darle mas rapidez a la combuestión. Eché agua en dos vasos y nos sentamos uno a cada extremo de la mesa.


-¿No es whisky?- Ironizó


-No tengo ganas de beber-Dije- Dime, Ash... ¿sigues consumiendo?


-Sabía que me ibas a preguntar eso, Don Papá- Dijo- Para ser un vivalavirgen bohemio, no eres muy despreocupado.


-No soy Don Latino, soy Max Estrella.


-Mira, aquel día cuando me dijiste que entrara a “beber un vaso de leche” al apartamento de Jimmy... Ví que, a pesar de su faceta alocada propia de un rockero, era una persona sensata. Jimmy es masoquista ¿sabes?. Aunque bueno, no es difícil averiguarlo por la letra de las canciones que compone. Pero.. es una persona normal. En ese rato que estuvimos a solas, me hizo reir.


-¿A donde quieres llegar?


-Quise repetir, quise poder estar una vez más con él, reírme despreocupádamente de todo antes de volver a España y, con un poco de suerte, olvidarme de la droga. Pero no pude, cuando fui a verle otra vez, le conté todo lo que me había pasado, y el hizo lo propio. Al final nos acostamos y bueno... ya ves el resultado.


-Así que te ha dejado fácil dejar la droga.


-No lo es. Mi padre es drogadicto. Ha ido varias veces a centros de desintoxicación en España. Cuando vine a Londres, lo hice con intención de cambiar radicalmente mi vida. Al llegar, busqué y busqué entre los barrios bajos hasta encontrar a alguien que me vendiese droga, la cual cosa no fue muy difícil. Pensaba que si mi padre la tomaba, sería por algo. Pero cuando me dejé la bolsa en tu casa, aún no había consumido.


-Así que no tuviste nada que dejar-Deducí


-Correcto. El cambio en mi vida no eran las drogas, sino Jimmy. Mi madre está muy destrozada por la situación de mi padre, por eso siempre estoy pendiente de ella. Y eso siempre ha destrozado mis relaciones: si no te centras en una relación, no puede durar mucho, a no ser que encuentres a alguien muy especial.


-Y a veces ni así...- Dije, pensando de nuevo en Celia y en el mensaje. Ash no se había dado cuenta, pero el móvil seguía desparramado en el suelo


-Pero siempre te darán una segunda oportunidad. Jimmy dijo que a él no le importaba acapararme todo el tiempo, sino hacerme sonreír cuando lo necesitase. Y lo que para muchas parejas es una desventaja, para nosotros es lo que ha hecho que nuestra relación progrese: la distancia. Ironico ¿eh?, precisamente esa impsibilidad de vernos a menudo es lo que hace que podamos seguir adelante.


-Así que lo de tu nombre también es un cambio de tu nueva vida, ¿no?.


-Tu eres un experto en eso.


No quise robarle mas tiempo. Ella se fue de nuevo con Jimmy y yo decidí recoger los trozos del movil. Lo volví a montar y lo encendí. Comprobé mi registro de llamadas perdidas y tenía tres llamadas de Celia. Comprendí que todo se me estaba yendo de las manos, que debía deshacerme de esa bolsa cuanto antes, pero en lugar de hacerlo, volví a caer. Una y otra y otra vez, ajeno a los ojos de todo el mundo. Pero mi secreto no tardó en descubrirse.

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