Dathan May

Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Red Bourbon (Final + Epílogo)

XVII.

-¿Lo vamos a hacer?- Pregunté

-Por supuesto

Todo estaba a oscuras. Las farolas de la calle se habían apagado y solo la luna iluminaba la gran masa de gente que, frente al escenario y helándose de frío. Y entonces resonó en toda la explñanada:

-Señoras y señores, con todos ustedes, los inventores del Fetish Rock... Red Bourbon!

Las luces se encendieron, cegándo a todo el público, a la vez que yo y Rose empezabamos a tocar las cuerdas de nuestros respectivos instrumentos. Jimmy comenzó a aporrear con dureza la batería y Ander entonó la letra de “Marleene”. El público comenzó a saltar. En la primera fila, Ash y Celia, las cuales estaban la una al lado de la otra, se miraron, sonrieron y comenzaron a saltar.

Mientras tocaba recordaba aquellos momentos cuando Celia yyo tiramos juntos toda la droga que tenía al retrete. Poco despues, ella me abrazó y me empezó a besar, entrecerrando los dientes y arañando mi lengua, como solía hacer ella. Nos desnudamos lentamente y nos tumbamos en la cama. Disfruté cada segundo que estuve con ella como si de mil años se tratasen. Y esque había follado mucho, pero esa fue la primera vez que hice el amor.

Cuando llegó la hora de mi solo, subí lentamente mientras tocaba a una rampa. Detras de mí, subía Rose. Cuando mi solo acabó, salté a la vez que daba el acorde que rompía con todo ello y jimmy comenzó con su pequeño solo de batería, mientras Ander susurraba “ooh”. Rose se subió en mis hombros, agarré sus piernas y entonces empezó su solo de bajo. Mientras ella tocaba yo corría por todo el escenario, y al acabar, la dejé lentamente sobre el escenario, recogiendome sobre mi mismo. Y mientras me levantaba, tocaba la misma nota una y otra vez, cada vez mas rápido, hasta que Ander volvió a entrar con el último estribillo de “Marleene”.

Después comenzamos con “Red Sex”, a la cual no le dimos tanta importancia en los solos como a la anterior. Después de esa, tocamos “You're my favourite Sin”, en la que Rose y yo nos intercambiábamos los instrumentos a la hora del solo. Y Finalmente, tocamos “I need you to hurt me”, y todo el público qritó de emoción, cantándola con nosotros y dejándose la voz en ello.

Cuando acabamos con la que se suponía sería la última canción del concierto, saqué de un lado del escenario una guitarra acústica que le extendí a Ander. La cogió y se la colgó. Yo me acerqué al micrófono, nunca había hablado en un concierto, y esa primera vez hizo que todo el público, hasta Ash y Celia, se callasen.

-Señoras, señores, he de decirles algo que quizás disguste a muchos y decepcione a otros. Pero sé que esto le gustará a una persona en particular, y eso vale para mi mucho más que cualquier fama, dinero o prestigio musical. Siento mucho romper lo que queréis oír, romper con el “Fetish Rock”, pero aunque solo sea por una vez, permitidme algo como esto, gracias.

La luz se apagó y solo un foco iluminó a Ander. El tocaba la guitarra acústica, mientras andaba lentamente hacia el micrófono. El foco le seguía mientras el susurraba el título de la canción, “Alone”.

Sometimes, you say me you don't love me
Sometimes, I need to lie to you,
saying the same
breaking my name
only I have one hope, so I say you...

Otro foco se encendió y me iluminó a mi, al lado de Ander, con la guitarra colgada, frente a otro micro. Comencé a tocar a dúo con él y a cantar también

No! Don't leave me alone!
Please don't let it go
I always wait for you...
No! Don't leave this!
Like you don't exist!
Please don't leave me alone!

Callé. Toqué un último acorde que extendí mientras miraba a Celia. Me descolgué la guitarra lentamente y la arrojé contra el suelo. Los pedazos de la desecha Les Paul de los patrocinadores volaban como suspendidos en el aire mientras avanzaba hasta el final del escenario, me dejaba caer y a través de las vallas de separación, besé a Celia mientras Ander aun cantaba ese estribillo, de aquella canción que había compuesto yo, corta y breve, y que seguramente nunca mas se volvería a escuchar. Ese fue mi regalo, mi agradecimiento a la persona que amaba por salvarme. Jath Daniels siguió tocando la guitarra por mucho tiempo, siendo un músico de éxito y pregonando, junto a sus amigos el Fetish Rock. Pero ya nunca fue el mismo.

Quería creer que el amor era un conjunto de sentimientos que solo tenían la importancia que queríamos darle. Y comprendí que estaba equivocado.


Epílogo

La lluvia baña el exterior del hospital con su frío encanto. Mientras, un hombre, fumándose un cigarro, espera una noticia que a él le parecía que nunca llegaría. El cigarrillo se consumía lentamente a cada aspiración que daba.

Una enfermera salió y le tocó el hombro. El muchacho se giró y vio la semblante de la joven, con una sonrisa de oreja a oreja. La enfermera entró y el hombre le siguió. Atravesaron pasillos y pasillos llenos de enfermos, hasta que llegaron a una puerta que descansaba bajo un cartel de “Ala de maternidad”.

El joven entró en una de las habitaciones de esa ala. Allí, su esposa le esperaba, con un pequeño bebé entre los brazos.

-Saluda a tu hijo

La mujer extendió sus manos delicadamente y con una sonrisa. El padre cogió a su hijo, comprobó que era niño y sonrió. El bebé extendió las manos para tocar la cara de su padre. El no aguantó y las lagrimas empezaron a verter de sus ojos. Y solo dijo.

-Bienvenido al mundo, Sid

Y así nació Sid Daniels, hijo del legendario músico Jath Daniels. Pero esa es otra historia, que tal vez algún día sea contada.

FIN DE RED BOURBON

1 comentario:

  1. Aahhhhhh dios, me encantaa!!! No sé cómo serás como persona, pero escribes muy, muy, muy bien, no he leído gran cosa de otros escritores noveles, pero no me hace falta pensar demasiado para decirte que de todos eres el que mejor comunica y con diferencia, quiero decir, has tenido una buena idea para una historia genial y lo has sabido plasmar muy bien. No sé qué pensarás de mí y todos mis comentarios, pero te soy sincera cuando te digo que me ha encantado, es una historia muy, muy interesante y que me ha enganchado. Sigue escribiendo, estoy segura de que cualquier apasionado de la lectura estaría encantado de leer tus historias.
    Oh dios, de verdad, de verdad que ha estado genial!
    Un saludo.

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