Dathan May
"La mejor manera de expresar la mala ostia es con una sonrisa... mientras te cargas lo primero que pilles contra la puta pared"
martes, 29 de junio de 2010
Cartas a mí mismo (5)
"Posible discurso político para cualquier presidente, linder de sindicatos o lider revolucionario que se precie:
Querido pueblo, estamos siendo vejados. Nos llaman de muchas maneras: pobres, campesinos... la que más gracia me hizo fue Sucios Patanes.
Vosotros, Sucios Patanes, estais en una situación que no os mereceis. Durante miles de años, los hombres esclavizamos a las mujeres cuando ellas sostenían el mundo. Nos lavabais la mierda, nos limpiabais el culo y os quitabais el vómito de la camisa, y nosotros os lo pagabamos con lo peor que existe: no consideraros personas.
Ahora, el pueblo es la mujer y los ricos son el hombre. Limpiamos su mierda, hasta tal punto que nos oblican a comerla. Piensan "Esos sucios patanes están ahí para ello, relajémonos y disfrutemos del resto del día".
Pero no somos Sucios Patanes, somos personas más dignas que ellos por que nos ganamos le dinero con el sudor de nuestra frente. Un dinero que no vemos.
¿Adonde fue a parar nuestra dignidad, nuestros derechos? Estan en sus cuartos de baño, sirviendoles de papel higiénico. Por eso, Sucios Patanes, levantaos."
¿Qué pasaría si, algun día, ese discruso se diese frente a millones de personas convencidas de que las cosas pueden cambiar? Frente a un pueblo, descontento, cabreado y posiblemente la mitad de borracho de lo que debería estar para caer en un coma etílico. ¿Qué es lo que pasaría?
¿Acaso cambiarían las cosas?
Se suele comparar el mundo de la economía con un gran pastel. Hay los que comen del pastel (mucho, siempre mucho) y los que no comen nada. El problema es que este sistema y este mundo han convertido ese pastel en algo muy importante.
No soy partidario de que todo el pastel sea para una persona, una entidad o un ente inexistente. Soy partidario que cada persona tenga la misma cantidad de pastel (o almenos muy parecida) en su plato, que la disfrute hasta el día en que sus ojos se cierren para siempre.
Pero seamos realistas, una mesa así jamás llegará...
¿O si?
lunes, 28 de junio de 2010
Cartas a mí mismo (4)
Creo que me he ganado el derecho a que me lincheis.
Pensadlo, soy la lacra de este sistema económico: soy joven, estudiante (eso quiere decir que os cuesto dinero, patanes), no trabajo y no consigo empleo. Y encima me quejo, ¡SI VIVO A CUERPO DE REY!. Quizás debería aplicarme el cuento, buscar trabajo y salir de esta vida de holgazanería... ¡pero es tan comoda!
Algo parecido dicen los políticos: soy la lacra de este país: no solo trabajo poco sino que encima lo hago mal (ya sea dirigiendo el país o pellizcando en el culo al presidente para presionarle más), los contribuyentes me pagan el sueldo (¡y ya no hablemos de el del rey!), quizás debería aplicarme por hacer de España un lugar mejor pero... ¡ES QUE SE ESTÁ TAN CÓMODO!.
Y claro, vosotros (yo no, yo aun soy menor de edad y, como ya os he dicho, otra lacra de la sociedad)a joderos. Es lo que tiene: no haber nacido pobres. Yo soy hermano de los políticos, estamos en el mismo punto de la escala social. Quizás pueda aprovechar para sentarme a charlar con ellos y darles algunas ideas para cambiar el cotarro.
¡Pero que digo! A lo mas que podría llegar es a sentarme con Mr. Bean, verle sonreír durante el tiempo que durase mi discurso para que luego me estrechase la mano, me acompañase a la salida y le dijese a su vicepresi "¿este qué ha dicho?"
Entonces será mejor que os hable a vosotros, miles de parados (millones, mejor dicho). Sí, Sí, a vosotros. ¿Pero no sois el eslabon débil?. ¿Estais tontos o qué? Esto de no tener trabajo os atrofia el cerebro.
Chavales, que sois cuatro millones.
¿Qué pasaría si os diese por cambiar las cosas? Cuatro millones es mucho.
Os propongo un sencillo plan para coger de los huevos al gobierno. Este plan funciona en cualquier lugar y época donde la política sea tán eficaz como un "papel de lija extra-suave". Y si no estais del todo deacuerdo con él... ¡PUES MEJOR AÚN! Buscad otro, pero con el mismo estilo.
Paso 1: Reuna a cuatro millones de parados en madrid. Queden por SMS, por Tuenti, Por Facebook o por dondesea. Por los viajes no se preocupen, vayan a pata, descansen periódicamente yaprovechen para ponerse en forma, les servirá (ver paso 3)
Paso 2: Una vez todos en madrid, vayan al congreso de los diputados. Mejor si pilla a los políticos fuera para que no puedan entrar. Monte un auténtico muro humano de mas de cuatro millones de personas.
Paso 3: Como todo levantamiento civil no armado, va a encontrarse con muchos "antidisturbios" golpeandole hasta morir. Una buena manera de evitar (o almenos muchos) los golpes es llamar a los medios de comunicaciones y, si puede, no solo a los nacionales. Si los otros paises ven su gesto aplastado por la burocracia, se pondrán como los universitarios se pusieron contra Nixon. Aproveche su recién ganada buena forma, sientese en el muro impenetrable y no se mueva por mas que le apunten, le disparen, le golpeen o se lo pidan amablemente. Puede que haya heridos y, dios no lo quiera, algún muerto. Pero cederán.
Paso 4: Hagase el terrorista. Usted y sus amigos diseñen una lista de sus peticiones. Alguna podría ser la destitución del sistema político actual o, si no se quiere mojar tanto, subir el salario minimo y establecer un "salario máximo". No entiendo como a nadie se le ha ocurrido esto antes. O quizás sí, pero ¿como va a ayudar un salario máximo a la economía de este país?"
Paso 5: No deshaga el entuerto hasta que todas sus peticiones hayan sido debidamente cumplidas. Ah, que usted tapona el congreso de los diputados... bueno, pueden votar todo eso en el baño de la moncloa, por ejemplo.
Paso 6: Una vez se haya disuelto el muro, no estaría del todo mal que formase con sus 3.999.999 amigos un partido político para seguir de cerca los movimientos del gobierno. No, por dios, no gobierne: usted no es político, por fortuna, pero sí que puede presionar.
Una vez haya acabado de reirse de mis ideas, puede terminar de leer esto. Todo esto lo haría yo, pero no tengo alma de líder, me tomarían por un loco. Además, ya lo he dicho, estoy muy cómodo en mi butaca.
sábado, 26 de junio de 2010
Cartas a mí mismo (3)
Cuando se tiene mi edad, es muy dificil ser objetivo e imparcial. Qué cojones, es dificil ser objetivo e imparcial siempre: somos ampliamente sugestionables, nos falta frialdad por que vivimos en una burbuja, una burbuja no creada por nosotros.
Anoche terminé de ver "Capitalismo, una historia de amor", la cual llevaba tiempo deseando acabar del todo. Aldous Huxley dijo que "El mundo llegara a ser una distopía. Y será mas peligrosa por que la gente no sabrá que está siendo controlada". El mundo vaticinado por Huxley no está cerca: ya está aquí.
Dejadme que os cuente una historia. El protagonista no es un ser humano, tampoco un perro, ni un gato. No es nada vivo. Lo llamaremos DPI. El DPI es algo que provoca mucha felicidad dentro de un ámbito de desolación. Imaginaos que teneis una bolsa que os crea un poco de dinero cada día. Todos los días a las 10 de la mañana, podeis meter la mano en la bolsa y os sacareis unos euros. Bueno pues DPI se encarga de que, cuando esa bolsa se rompa, podais recibir ciez veces mas dinero del que recibíais al día, de una sola vez.
Un chollo ¿no?. ¿Sabeis, acaso, lo que significa DPI? Son las siglas en ingles, del Seguro del Campesino Muerto. Con este macábro chiste los cerdos que se bañan a la par en su dinero y en su mierda (poca diferencia hay entre uno y otra)llaman a los seguros de vida que hacen a sus empleados. Ellos contratan un seguro, y cuando el empleado se muere, se pueden llegar a embolsar millón y medio de dólares. Amigos... ¡TRABAJAIS PARA ALGUIEN QUE OS QUIERE MUERTOS!
Esta atrocidad, a parte de enriquecer a los pobres ricos y de hacer llorar a las putas familias, es una representación de lo que decia Huxley. Para nuestros jefes, estamos mejor muertos. Es decir, no les importamos. Nos engañan en vida para despues beneficiarse de nuestra muerte. Pero os dire algo de lo que tienen mucho pavor, amigos míos. Si nosotros nos estremecemos de un payaso asesino o de una crisis financiera... ¿Sabeis de que se estremecen ellos?
De nosotros, de nuestras mentes, de nuestros votos.
De nuestro poder.
Tenemos el poder en nuestra mano. Pensemoslo, somos la aplastante mayoría. Si no viviesemos en nuestra burbuja podríamos cambiar el mundo en un abrir y cerrar de ojos.
Pero para ello, ya se ocupan de administrarnos Soma y hacernos creer que nuestra vida es feliz. En fin, yo me voy a fumarme un cigarro mientras me alegro de todavía tener una casa, por que yo también he caido en la trampa.
viernes, 25 de junio de 2010
Cartas a mí mismo (2)
Hoy me he preguntado si yo soy un patriota o un filósofo. Creo que la respuesta es que soy un escritor, una especie afortunadamente en extinción. Somos peligrosos, muy peligrosos (por algo el tío Platón no nos quería en su súper Repu).
Cuando uno admira a escritores como Michael Moore o Graham Greene y decide empezar a escribir, se siente en la obligación de hacer algo por el mundo, de que su obra tenga sentido. Pero con el tiempo he aprendido que si un escritor tiene un mal día, intenta trasmitir un mensaje, si tiene un buen día, intenta entretener.
Pero incluso cuando tengo un buen día, me doy cuenta de que lo que escribo no es tan superficial como me gustaría que fuese. Montaigne dijo que escribir no lleva a la miseria, nace de la miseria (moral, en realidad, como apuntaba cierta persona bastante inteligente).
Stephen King dijo una vez que para ser buen escritor era necesario leer cuatro horas al día y escribir otras tantas. A mí me gustaría corregirle: para ser buen escritor, hace falta estar al menos cuatro horas al día culturizandose, y otras tantas creando. No necesitas estar esas cuatro horas de creacion frente al papel, por que si no lo planificas te pueden salir dos cosas: chufas o maravillas. Pero a mí no me gusta arriesgarme: prefiero tener chufas preparadas.
Pero, ¿como podemos tener tanto tiempo para nuestros quehaceres literarios en un mundo tan apretado como este? A veces parece que tengamos dos alternatívas: ser escritores o ser alguien en la vida. Ya que el estado nos brinda una educación insuficiente (o almenos, más deficiente que antes), ¿cómo vamos a aprender para escribir? Sí, nos enseñan que la suma de los cuadrados de los catetos (uys) es igual al cuadrado de la hipotenusa. Pero ¿por qué no nos enseñan otras cosas?
Yo lo sé, por que esas otras cosas no sirven de nada en la vida. No si nos las enseñan, debemos ser nosotros quienes las forjemos con nuestras experiencias vitales. Que nos enseñen a ser buenos ciudadanos en lugar de prepararnos para el tío Platón o el colega Nietszche, que den cursos sobre como ponerse un condon o que rueden películas con tanto sexo que les salen por las orejas. Así consiguen nada y todo a la vez, consiguen convertirnos en marionetas despreocupadas que pasan su tiempo pensando en con quién saldrán hoy o qué droga me meteré, por que a me enseñarán a tratar (bien o mal) a una mujer o cómo debe realizarse el acto sexual.
Y es que creo que soy el último hombre que para aprender a besar practicó con su almohada.
jueves, 24 de junio de 2010
Cartas a mí mismo (1)
Hace poco, leí de un libro de Michael Moore que la adolescencia es una epoca donde te sientes desplazado en un luhgar donde los profesores quieren librarse de ti de repente y eres el único que no folla. La adolescencia es algo maravilloso: palizas casi diarias (ya seas el que da o el que recibe, ¡siempre es alentador recibir muestras de cariño tan... contundentes!) o, en su defecto, apartas la cara para no involucrarte en la pelea.
Ah, si, la adolescencia, que época tan sufrida. Eres un romántico y a la vez un salido con el pene tan grande que casi no te cabe en los pantalones (hablo de los hombres, puesto que la adolescencia de las mujeres no la conozco de primera mano y no quiero entrar en tópicos). Pero tanto para hombres como para mujeres la adolescencia tiene algo muy importante, y eso sí que es igual para hombres que para mujeres: nos formamos para lo que seremos el día de mañana. Es por ello que no debemos pensar en esos abusones que nos dan palizas o en esos amigos que follan y tienen ligues a diario mientras que tu sigues esperando a perder esa amiguita llamada virginidad (¿Nadie ha pensado nunca despedirse de ella con música triste, un par de pañuelos y un grito de "no te olvidaré?"), por que en tu mente adolescente tergiversas el famoso dicho y lo transformas en "la virginidad es lo último que se pierde". Pasas noches y noches soñando contigo mismo a los 70 años y sin haber follado nunca.
Y eso está muy mal.
El sexo es algo maravilloso, puede formar parte del amor o no. No es para que lo destrocemos pensando que nunca lo alcanzaremos cuando en la adolescencia hay muchas cosas mejores de lo que pensar. Los políticos ven a los jóvenes de hoy en día como unos salidos (sí, señor, la ley del aborto fortalecerá mas jovencitos follando sin control y sin miedo, en lugar de ayudar a jovenes madres tan asustadas de sus padres que intentan abortar solas y acaban muertas. ¡Gran sabiduría la de los mandamases!
Pobrecitos, lo único que quieren es crear una vida mejor para nosotros eliminando horas de filosofía, reduciendo la selectividad a un juego de niños y dejando que pobres niñas musulmanas lleven el burka donde quieran. ¡Y NOSOTROS SE LO PAGAMOS ODIANDOLOS! ¿No veis lo que están haciendo por nosotros, sucios patanes?. Quieren crear un país como ellos, que ni sepan leer, ni formar frases, ni pensar, ni nada de nada. Nos tienen encadenados en un sistema donde se pisotean los derechos de las personas menos favorecidas, alardean de ideas socialistas cuando son tonterías mas grandes que el culo de falete (sin ofender, tron.) Y es que hoy en dia, las siglas PSOE significan Pseudo SOcialismo Español. Somos el hazmereír de la política mundial. Y ser el hazmerreír de una política tan vacía y vana como la actual no es nada bueno.
Antes de pensar en cómo llamar a la expresión de amor legal de dos personas del mismo sexo, sobre si es lícito o no aprobar un estatut de autonomía o de qué coprbata les quedará mejor para lamerle el culo al rey como si fuese un helado de chocolate, que piensen un poco y que conviertan a España en un lugar mejor para vivir.
Dementes (2)
2 – Rebecca Lissman: Dulce tormento cotidiano.
Llega la hora de vestirse y salir. Mientras me quito el pijama dejo la cafetera en el fuego, preparando el café. Lentamente deslizo el pantalón y la camiseta por mi cuerpo, librándome de esa cadena llamada moda que hasta en la intimidad de tu cama te acorrala. Cuando estoy desnuda, con mi pecho al aire y mis piernas sintiendo el dulce abrazo de la luz que pasa a través de las cortinas, me siento libre, como los primeros seres humanos de esta tierra, lejos de preocupaciones y de obligaciones.
Cada prenda que me pongo pasa sobre mi como un viajero independiente, conformando lo que soy y lo que puedo dar de mí. El café ya está listo, pero sé que no lo necesito para mantenerme despierta. En cierto lugar leí, u oí, que cuando padeces de insomnio, nunca estás del todo dormido, y nunca estás del todo despierto. Ahora yo soñaba despierta, y me despertaba en sueños, tan reales como terroríficos. Siempre había tenido problemas para dormir por las noches, pero se agravaron hace unos seis meses. Pero aunque solo hubiese pasado ese tiempo, en mi memoria no se conserva ni un solo recuerdo de una época en la que durmiese plácidamente.
El camino al trabajo es como cada día. En el autobús estoy sola, al lado de personas que piensan en sus cosas, absortos de la realidad que les rodea. Un autobús es como una gigantesca cápsula en la que estás a solas delante de cientos de ojos observándote. Me pregunto, mientras oteo el singular paisaje de hierro, plástico y seres orgánicos, si estas personas duermen bien por las noches. Pero no hay manera de saberlo.
Al bajar del autobús y comenzar a bajar la calle en dirección al banco donde trabajo, la soledad no hace mas que verse condimentada con miles de ojos mas. Andando, un hombre se choca conmigo. Se cae al suelo una pequeña carpeta marrón que llevaba en la mano. Me mira, sus ojos verdes me parecen menos vacíos que cualquiera de los que hay allí. Está bastante demarcado, viste ropa esperpéntica y sobre la cara le descansan miles de pelos, agrupándose en una descuidada barba de dos o tres días.
-Lo siento.- Le digo. Él me devuelve una sonrisa y me dice que la culpa también es suya, recoge su carpeta y se va. Continuo mi camino hasta llegar al banco, donde entro y avanzo hasta mi silla. Conecto el ordenador, dejo mis cosas en el suelo y voy a por otro café.
Los clientes van y vienen: quieren abrirse nuevas cuentas, cancelar sus tarjetas de crédito o hacerse unas nuevas. Pero nadie, absolutamente nadie, viene con una cara amable y sonriente. No me preguntan “¿Qué tal estás, Rebecca? Tienes mala cara”, ni siquiera los clientes mas antiguos. Ni siquiera mi jefe. Ni siquiera mis compañeras.
A la hora de comer, Trisha se acerca a mí. Su pie, color chocolate, contrasta con ese color de labios, que a mi me parece mas rojo de lo normal. Me enseña sus zapatos nuevos, dice que le han costado un pastón.
-¿Son bonitos, eh?- Me pregunta
-Son para andar- Le digo. Se ríe descaradamente y se va. Se siente especial. Ojala lo que ami me hace sentir especial en estos momentos no se pueda comprar. Y esq ue no hay dinero para pagar el sueño.
Una melodía de saxofón resuena en mi cabeza cuando vuelvo hacia la para del autobús, para regresar a casa. Cuando la parada está apenas a unos pocos pasos, decido ir andando. Aún es pronto, así que pienso que puedo despejarme andando un poco.
Para llegar a casa, tengo que atravesar un gran parque del que nunca recuerdo el nombre. No se parece al parque de mis sueños: no hay ningún hospital y los perros no me recuerdan a esa horrible pesadilla.
Ando hasta un banco. Me quedo quieta, observandolo, solitario, quieto. Me siento en el tranquilamente. En el banco de al lado hay un hombre de pelo negro largo, chaqueta de cuero y vaqueros que lleva a su lado una guitarra. Junto a el, se sienta un hombre de pelo rizado y revoltoso, ojos marrones y bastante alto. Están hablandode sus cosas. Cierro los ojos y suspiro, sin poder evitar oirles hablar.
-¿Entonces ha sido niño?-Dijo uno de ellos - ¿Como lo habéis llamado?
-Como el hijo del protagonista de tu libro
Se ríen, se levantan y se van. Yo me quedo sola, en el parque vacío y muerto, reflexionando y pensando.